Fonendos y Mazmorras

Donde la palabra es el viaje y el destino un misterio

Archive for the ‘Medicina’ Category

Remontando la Sanidad

Posted by iggarate en 1 diciembre, 2010

Señores políticos,

desde la humildad de mi posición, me atrevo, quizás sobrepasando mis límites, a hacerles la siguiente proposición.

Se ha dicho en numerosas ocasiones que el SNS es “agujero por el que se cuela el dinero”. Es cierto que, tal y como está la situación ahora, el SNS sufre un déficit que en un pocos años, si no se remedia, será insostenible.  Por eso mismo, creo que es hora de buscar una solución a este problema, una que, aunque quizás no guste a todos, es la forma de mantener activo nuestro estupendo sistema de salud.

Mi propuesta consiste en el siguiente. Por cada paciente al que un médico cure, dicho paciente deberá, cada cierto tiempo, pagar un cierto dinero al médico. El tiempo y la tasa, lo dejo ya a su elección, ya que yo no entiendo de asuntos económicos y creo que en su labor lo harán mucho mejor que yo, llegando al mejor acuerdo posible.

La base sobre la que asiento esto es, sobre todo, el hecho de que un acto puntual del trabajador, véase el médico, ofrece al cliente, véase el paciente, un servicio de larga duración (el resto de su vida), por lo que el cliente y todos los que le rodean disfrutarán de los resultados de tal servicio durante largo tiempo.

Además, curar a un paciente de una enfermedad, hace muy improbable que el médico pueda volver a llevar a cabo el mismo trabajo, trabajo que le ha llevado tiempo y esfuerzo. No veo justo que ante un trabajo así, se cobre una sola vez. Debería cobrarse por cada vez que pueda hacerse uso y disfrute de ese servicio, en este caso la salud de cada uno. Hagan ustedes mismos las cuentas, y verán que un abono cada cierto tiempo es algo bastante económico al compararse con el servicio ofertado.

De esta manera, el sector de la salud pública saldría de nuevo a flote, y dejaría de estar en la situación precaria en la que ahora se encuentra, pudiendo así seguir ofreciendo el enorme, y creo que imprescindible, servicio que ahora mismo oferta a la comunidad.

¿No creen ustedes que tenga razón? ¿De verdad? Pues yo tampoco veo normal tener que pagar por cada vez que suena una canción o se representa una obra de teatro, y bien que gracias a ustedes se están lucrando continuamente una panda de vagos por trabajar una vez al año, y eso cuando lo hacen. Manda huevos que ante la crisis se siga beneficiando a los que menos aportan a esta sociedad y que los trabajadores de la calle, los que levantan los servicios básicos de este país, las pasen putas para llegar a fin de mes. Y ni siquiera música pueden poner para amenizar sus penas, no sea que llegue un tío de traje a decirles que le den lo que no tienen ni para ellos mismos.

Así va este país, con crápulas lucrándose a costa de los que menos tienen. La próxima vez que el autobús esté en huelga, que se ponga enfermo, que la basura en su calle desprenda olor de 4 días… ¿Por qué no llaman a todos esos apoderados y les piden que les solucionen el problema? Porque, después de todo, ellos son los que cobran el sueldo de todos los demás…

 

Esperando que atiendan a mi proposición, me despido atentamente. Mi más cordial saludo,

Uno que pasaba por aquí

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Cambiar tu grupo sanguíneo es posible

Posted by iggarate en 25 noviembre, 2010

Ciertas enfermedades (como leucemias, linfomas…) están causadas por un problema en las células sanguíneas. Estas células (al igual que las del resto de nuestro organismo) están en constante reposición, muriendo unas y formándose otras nuevas. Su origen son las llamadas células sanguíneas totipotenciales, o stem cells. Cuando estas células sufren algún tipo de daño o mutación, las células formadas a partir de ellas son células alteradas, dando lugar a diversas patologías.

Entre los diversos tratamientos para estas enfermedades, y en muchos casos el único con potencial curativa, es el transplante de progenitores hematopoyéticos o TPH (que cuando tenga tiempo prometo explicar en otra entrada con más detenimiento).

Para poder llevar a cabo este transplante, de momento solo os cuento que es necesario suprimir por completo el sistema inmune del receptor del transplante, para que no se produzca un rechazo de estas nuevas células (ni se produzca una recidiva de la enfermedad). Si alguno habéis leído algo sobre transplantes, o visto cualquier película o serie o a House, sabréis que en los transplantes hay algo que tiene que ser compatible entre donante y receptor. Bien, pues ese algo consiste en una serie de características genéticas, conocidas como “HLA, que son unos marcadores expresados en las células de nuestro organismo y a través de las cuales actúa nuestro sistema inmune. A mayor parecido, mejores resultados en el transplante.

Y ¿qué tiene esto que ver con cambiar el grupo sanguíneo? Os lo explico. El grupo sanguíneo, a diferencia de lo que ocurre en las transfusiones, NO es necesario que sea el mismo el los TPH. Y no es necesario, porque al dar la quimioterapia que va a deprimir el sistema inmune del receptor, este sistema va a quedar “abolido” y no solo no va a suponer un freno a las nuevas células, si no que el grupo sanguíneo del paciente pasará a ser el grupo sanguíneo del receptor.

Así que ya sabéis, ahora cada día al salir de casa, que os combinen el cinturón, los zapatos, la corbata o el pañuelo y el grupo sanguíneo. Todo el mundo sabe que el grupo A con un cinturón de hebilla gruesa queda horrible; mucho mejor con un AB Rh (-), donde va a parar…


Ya se que no es mucha la información, pero de momento no tengo tiempo para más. El MIR es un amante caprichoso. Si os interesa y queréis saber más, prometo ampliar la información en cuanto pueda (que será por Navidad o por febrero). Y si os aburrís de esperar y encontráis algo más, será bienvenida la información.

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Alteración del ritmo circadiano y riesgo de cáncer

Posted by iggarate en 14 octubre, 2010

Nadie puede poner en duda todo lo que la sociedad ha avanzado tecnológicamente hablando. Hemos llegado a un punto en el que la oscuridad total es un recuerdo de nuestros padres y abuelos. Las ciudades viven 24 horas al día, 7 días a la semana, 52 semanas al año, en fiestas, trabajos nocturnos… Todo ello acompañado de luz. Y eso, guste o no, trae consigo consecuencias, en ocasiones nada deseables, para la salud.

Nuestro organismo sigue un ritmo interno de 25 horas, ritmo necesario para la secreción de hormonas y funcionamiento de diversos sistemas internos. Al interactuar con los ritmos de luz y oscuridad, nuestro organismo se acopla al día de 24 horas, amoldando sus variaciones a estas alteraciones lumínicos, lo que da lugar al ritmo circadiano.

La luz entra en nuestro organismo a través de los ojos (¡no jodas! ¿en serio?), y a través de las vías sensitivas, llega hasta una zona de nuestra cerebro llamado Núcleo Supraquiasmático (NSQ) (esto ya es más raro, ¿eh?), que se encuentra en el hipotálamo y que entre otras cosas regula el hambre, la temperatura, el sueño… De ahí, la señalcontinúa hacia la glándula pineal, lugar en el que se sintetiza una hormona llamada melatonina. Aunque sería más correcto decir que es ahí donde se inhibe… a ver si me explico.

Cuando la luz incide sobre nuestra retina, esta manda una señal al hipotálamo, esta a su vez a la glándula pineal  y ello da lugar a que la producción de melatonina cese, es decir, la luz inhibe la producción de melatonina. Por la noche, en cambio, al no existir ese estímulo lumínico, la señal no tiene lugar y la hormona es libre de producirse y secretarse en el organismo.

Entre las funciones de la melatonina se pueden destacar:

1. Es un modulador del sistema inmune, favoreciendo su activación y regulación.

2. Se ha relacionado con la reproducción en mamíferos, guardando relación con los períodos estacionales.

3. Cumple distintas funciones de protección celular.

4. Y en la que más nos vamos a extender en esta entrada, la función de protección tumoral.

En primer lugar, la melatonina tiene una función de protección del ADN, protegiéndolo y reparando sus alteraciones, que es la causa de la generación de los tumores: cambios en el ADN que llevan a mutaciones de genes y que provocan alteraciones celulares, pasando de ser normales a  ser células tumorales.

Por otro lado, tiene la propiedad de inhibir la actividad telomerasa. ¿Y esto de la telomerasa que es? Los cromosomas tienen en sus extremos una región de ADN no codificante  (ADN que después no da lugar a proteínas) llamados telómeros. Su función es la de dar estabilidad a la estructura de los cromosomas. Con cada duplicación celular, estos telómeros se acortan, dotando a la célula de la capacidad de envejecer, pudiendo duplicarse un número limitado de veces. La actividad telomerasa provoca que estos acortamientos del ADN no tengan lugar, mediante el alargamiento de los telómeros en cada división celular. Esta característica es la que da lugar a la longevidad en las células cancerosas, que son capaces de multiplicarse indefinidamente, provocando un crecimiento incontrolado e ilimitado de células tumorales.

Otra de sus funciones relacionadas con el crecimiento tumoral, es la inhibición de captación de ácido linoleico en las células. Su importancia radica en que algunas células tumorales utilizan este ácido como sustento, aumentando su metabolismo y favoreciendo su crecimiento.

Por último, aunque, como diría aquel, no menos importante, algunos tumores, como los de mama, en algunos casos, tienen una sensibilidad especial por los estrógenos, cuya producción les ayuda a crecer. La melatonina regularía la expresión de los receptores de estrógenos, impidiendo que favoreciesen el crecimiento tumoral.

Teniendo en cuenta estas características de la melatonina, se postuló la posibilidad de su interferencia con algunos tipos de tumores, sobre todo los de mama y endometrio. Los resultados, los siguientes:

–  En primer lugar, eran necesario los estudios que demostrasen que la melatonina disminuía con la incidencia de luz en horas nocturnas, y que no se debiese solo a un ritmo pulsátil que nada tuviese que ver con noche y día.

–  En segundo lugar, se estudió la incidencia de tumores en personal de trabajos en horario nocturno. He aquí los resultados.

En un estudio llevado a cabo con la, ya famosa, cohorte de la enfermeras (famosa para los que gusten de leer artículos científicos), se encontró que las enfermeras que realizaban su labor en horario nocturno tenían un riesgo relativo (RR) de 1.40 (IC al 95% 1.19-1.65) frente a trabajadoras de horario diurno de contraer cáncer de mama. Es decir, que el riesgo de cáncer de mama era 1.4 veces mayor en enfermeras que trabajan por la noche frente a las que lo hacían de día.

Otros dos estudios encontraron que (con 20 años o más trabajados uno de ellos, y 30 años o más el otro), el RR era de 1.79 (IC al 95% 1.06-3.01), y de 1.36 (IC al 95% 1.04-1.78), respectivamente, de padecerlo. Para los que pasen de tanto número, quiere decir que después de haber trabajado 20 años, el riesgo era de 1.79 veces más, y después de 30 años 1.36 veces más. Ojo aquí, no vayamos a pensar que puestos en faena, a más años trabajados mejor porque el riesgo es menor. Hay que tener en cuenta que existen otros factores de riesgo, que los investigadores tuvieron en cuenta al hacer el estudio. Pero claramente si llevas 30 años trabajados es porque tienes ya cierta edad y eso también es un factor de riesgo independiente, además de traer consigo cambios en el funcionamiento del organismo que también hay que tener en cuenta.

En resumen, existe un incremento en el riesgo de padecer cáncer de mama en trabajadoras de horario nocturno que llevan en su puesto períodos largos, y siendo este riesgo especialmente notable en mujeres postmenopáusicas.

Por otro lado, se estudió la relación entre esta supresión de melatonina por incidencia de luz en horas nocturnas y el riesgo de cáncer de endometrio. En este caso, uno de los principales factores de riesgo del cáncer de endometrio es el índice de masa corporal (IMC, que se obtiene a través de la fórmula peso (kg) / altura2 (m)), por lo que el estudió estratifica por este factor, es decir, que separa a las mujeres grupos para realizar análisis separados.

En este caso se separaron las mujeres estudiadas en dos grupos, poniendo el punto de corte en un IMC <30, frente a un IMC ≥30. Los resultados fueron de un RR de 1.07 (IC al 95% 0.60-1.92) cuando IMC<30 y 2.09 (IC al 95% 1.24-3.52) cuando IMC ≥30, siendo el tiempo de exposición de 20 años o más en ambos grupos.  Además se observó que el RR en uno y otro grupo aumentaba según los años de exposición. O lo que es lo mismo, con un IMC<30 y 20 años de trabajo nocturno, el riesgo se incrementaba en 1.07 veces frente a las que trabajaban de día, lo que se convertía en 2.09 si el IMC era mayor o igual a 30.

Resumiendo como hemos hecho antes, vendría a decir que la incidencia de luz en horas nocturnas aumenta el riesgo de padecer cáncer de endometrio en mujeres con un largo tiempo de exposición y con un IMC ≥30.

Puestos a extraer una conclusión global, podríamos decir que la incidencia de luz en horas nocturnas aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama y endometrio. Pero eso no quiere decir que los hombres podamos irnos de rositas, porque entre otros cánceres en estudio, se encuentra nuestro amado y querido cáncer de próstata, y por lo que parece tiene bastante boletos para que en la rifa le toque también premio gordo.

Por último, solo un par de puntualizaciones. No podemos confundir el estar expuestos a la luz en horas nocturnas, con el no dormir. Si alguien que padece insomnio no está expuesto a la luz en esas horas, el riesgo de cáncer no aumenta. Y por otro lado, como he comentado anteriormente, la exposición de riesgo tiene lugar a largo plazo, por lo que una noche de fiesta no va a provocar que se desarrolle un tumor. Así que, la próxima vez que os vayáis a tomar unas cañas con los amigos y os acordéis de esto, lo que tenéis que hacer es recomendar a todos fervientemente que visiten el blog y seguir disfrutando de la fiesta.

BIBLIOGRAFÍA

(Dedicado a I.G., que se subió conmigo a un atril delante de no pocas personas y que aporto todo lo que pudo a este trabajo, que  fue mucho mucho. Gracias)

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Compartir no siempre es bueno

Posted by iggarate en 25 septiembre, 2010

Si hablamos de recetas, lo primero que hay que hacer es separarlas en dos tipos distintos: las que se pueden compartir y las que no. Las primeras son las que viste la semana pasada en el programa del Arguiñano y que probaste el domingocon un resultado pasable-alto (no entiendes por qué si has hecho todo igual que el amigo Argui). De las segundas… estas son más complicadas. Son esas recetas de la abuela, que no pueden salir de tu cocina porque entonces ya no serían tan exclusivas. Esas que llevan generaciones en la familia y que te hacen quedar bien cuando invitas a los amigos. Pero hay también otras que, aunque pertenecientes al segundo grupo, alegremente las incluimos en el primero: muchas son también de la abuela, sí, pero a ella se las ha dado el médico.

Que levante la mano todo aquel al que algún amigo/familiar/conocido le haya dicho alguna vez esa famosa frase: “pues para eso a mí el médico me dio …… y me fue genial. Prueba, ya verás”. Cada vez que alguien dice esa frase, Dios mata un gatito. El problema es que cuando se dicen muchas veces, a la larga, los que acaban estando en peligro, son los pacientes.

Pongamos un ejemplo. Imaginemos una mujer mayor, 65-70 años, con un problema cardiaco, a la que se le hinchan las piernas (edema por retención de líquidos). Va al médico, y este le receta un diurético, por ejemplo Hidroclorotiazida (para que todos nos entendamos, un diurético es un fármaco pa´mear). Seguramente, a esta buena señora el diurético le siente de maravilla y esas piernas se hinchen menos. Ahora bien, el problema llega cuando a su marido o a alguna de sus amigas, también se le hinchan las piernas. Entonces echémonos a temblar porque la señora, con toda su buena voluntad, le cuenta lo maravillosa que es la pastillita que le ha dado su médico y lo bien que tiene ahora las piernas. Y en claro refuerzo de su aseveración, se sube la falda y enseña unas piernas que podrán tener de todo, pero de hinchadas nada.

El nuevo “paciente” tiene dos opciones. Acudir a su médico y comentárselo, a ver qué opina (opción correcta), o hacer caso del consejo de la amiga (opción INcorrecta). Desgraciadamente, la farmacia queda más cerca que el centro de salud. Así que la señora o señor, se toma la pastillita de las piernas, y espera con ilusión que se le baje la hinchazón. Pero resulta que lo que esta persona tenía no era un problema del corazón, como su amiga, si no un problema del riñón. Pues ya la hemos liado, porque la misma pastillita que a la otra mujer le ha solucionado el problema, a esta persona puede terminar de estropearle el riñón y causarle una intoxicación. Y cuando vaya al hospital, a ver quién es el guapo que sabe a qué se debe, porque esa pastillita no estaba en su historia clínica, porque el médico no se la recetó.

Pero, y siendo exageradamente positivos, lo “bueno” del caso anterior, o lo menos malo más exactamente, es que solo afecta a una persona, que es la que se ha tomado la pastillita. El caso más grave, a largo plazo, es el de la recomendación de antibioterapia. Los antibióticos NO  se comparten, nunca, caca.

Un antibiótico es un fármaco que sirve para luchar contra las infecciones por bacterias (para hongos antifúngicos, y para algunos virus antirretrovirales). Y cada bacteria tiene su antibiótico, que acaba con ella para que deje de dar por saco en nuestro organismo. Puede que a alguno de vosotros os haya pasado, ir al médico “por el mismo dolor de garganta de la última vez”, y que la primera os diesen un antibiótico y la segunda otro distinto, o incluso que en algún caso no os diesen nada más que ibuprofeno. Eso se debe a que distintos microorganismos pueden causar enfermedades con síntomas similares, pero que en su tratamiento no se parecen en nada. Eso es algo que los médicos tienen muy presente, pero los pacientes no.

Cuando ocurre lo mismo que en el caso anterior, recomendación amiguítica del antibiótico, lo suyo sería que el problema acabase en la farmacia, porque los antibióticos necesitan receta médica para su compra. Al menos en teoría, ya que en algunas farmacias se saltan esto a la torera (yo personalmente les cerraba el negocio, por listos).

La persona que toma un antibiótico que no le ha recetado el médico, se expone a:

1. NO curarse de su enfermedad, porque al “bichito” no le hace nada el medicamento. Vamos, que le echas sal a la tortilla porque se te ha quemado. Ningún sentido.

2. Cuando, después de dos semanas de antibiótico sin curarse por fin va al médico, el microorganismo, que resulta que sí se moría con ese antibiótico, no solo no se ha muerto, sino que encima es resistente porque la dosis de antibiótico no era la adecuada. Y hay que empezar a utilizar otros fármacos menos efectivos para poder eliminarlo.

3. Se toma el antibiótico y, como era un virus que se iba a pasar en unos días sin tomar nada, se cura. Pero ese antibiótico ha ido matando otras bacterias propias de su organismo. Todas menos una, la resistente. Esa crece y se multiplica, porque ahora tiene todo el pastel para ella sola. Y entonces se desarrolla otra enfermedad. Una que, además, es resistente al tratamiento, igual que en el caso anterior.

Estos organismos resistentes, además de ser, hablando mal y pronto, una putada para quien los tiene, son un problema para el resto de la población. Porque lo que a los microorganismos les gusta es viajar y ver mundo, expandirse y conocer los interiores de otras personas. Que les gusta infectar vaya. Y ese organismo resistente irá infectando a gente. En ese momento tendremos ese microorganismo en unas personas y otro de la misma familia en otras. Pero no olvidemos que uno es resistente. Así que el que no lo es, cuando le den el tratamiento se morirá, y dejará de multiplicarse. Pero el otro no se morirá tan fácilmente y se irá multiplicando. Esto lleva a que, al final, el microorganismo resistente desplace al que no lo es y ocupe su lugar, lo que se traduce en: la misma enfermedad que antes (ni tan mal), pero ahora el tratamiento que antes la curaba ya no es efectivo (vaya, esto suena más a cagada y de las gordas). Y cuando el tratamiento de una enfermedad no es efectivo, uno de los posibles resultados es la muerte. Y como que a nadie le apetece.

Por eso, desde aquí os invito a ser educados y sinceros con quien, desde su buena voluntad pero del todo equivocados, os recomiende tomar alguna pastillita. Cuando os digan:

–  “Pues a mí el médico me dio…”

Podeis contestarles, cual Clark Gable:

–  “Francamente, querida, me importa un bledo.”

Pero como no todo es prohibir, os dejo aquí los dos únicos fármacos que sí os dejo recomendar a todos vuestros conocidos. De hecho, os invito a que lo hagáis, sobre todo en estos tiempos que corren:

Y recordad siempre que:

(De nuevo son recomendaciones generales, así que no hay bibliografía)

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De grandes cenas, están las tumbas llenas

Posted by iggarate en 18 agosto, 2010

Estamos en mitad del verano. La operación bikini queda ya atrás y ahora hay que disfrutar de la playita (al menos el que pueda). Pero el problema es que ese esfuerzo de un mes en el gimnasio tiene su límite, y la vuelta a la rutina (y las tapitas del txiringuito playero) hace que los logros se queden en la recepción del hotel. Entonces pueden surgir dos preguntas:

– ¿Cómo mantengo el tipín sin volver a meter esas dos horas diarias de gimnasio?

– Para los que llegamos tarde y aún la tenemos pendiente, ¿qué hacemos?

Pues rápidamente y de manera breve, os dejo aquí 4 consejos fáciles para perder esos kilitos que sobran o mantener esos que tanto nos ha costado perder.

1. Dieta sana. Y todos sabemos lo que es dieta sana, aunque no nos apetezca nada. 5 comidas al día, incluyendo almuerzo y cena.

– El desayuno es la comida más importante, y tiene que ser algo completo y que nos ayude a sacar adelante el día. Obligado evitar la bollería industrial.

– Para comer muchas verduras, pescado 2, 3 e incluso 4 veces por semana y fruta, sobre todo antes de las comidas (su glucosa hace que nos saciemos antes y las dosis de comida sean menores).

– Las meriendas, igual que los almuerzos, algo que ayude a matar el gusanillo y llegar a la siguiente comida principal. Nada, nunca de bollería industrial.

– Y por último, para las cenas, algo ligerito como puede ser, por ejemplo, una ensalada.

Os dejo aquí una página de dieta meditarranea utilizada en varios estudios médicos (PREDIMED). Aquí se organizan menús según dietas, a elegir entre baja en grasas o basada en aceite de oliva (hay otra basada en frutos secos que a mi personalmente no me va, pero para gustos colores). Podéis echarles un ojo tranquilamente. Puede parecer que es un poco caro, pero por ejemplo en mi caso la he adaptado a mi bolsillo, usándola como guía y no como norma.

2. Prohibido picar entre horas. Más claro, agua. Ese picoteo neveril va directo a las cartucheras.

3. Algo que suele sorprender, pero que funciona. Quedarse con un poquito de hambre después de cada comida. No llenarse del todo, así las raciones son algo menores. Porque puede sonar cruel, puede sonar extremo o puede sonar como queráis, pero la forma de adelgazar es comer menos. Pero, ¡ojo! Quedarse con un poquito de hambre, que lo queremos es bajar un poco el peso, no desnutrirnos.

4. Y todo esto junto a un poco de ejercicio semanal. 30 – 40 minutos de ejercicio, 2-3 días a la semana (y si pueden ser todos, mejor. Pero ya sabemos que el tiempo no sobra hoy en día).

Con estos consejos, que realmente no son tan complicados (todo es ponerse un poquito, creedme que lo se por experiencia), poco a poco veremos como vamos consiguiendo esas metas que nos propongamos. No serán resultados instantáneos y costará que se haga notar, pero todos sabemos que lo bueno, cuesta, y si no, el que nos lo quiere vender está mintiendo.

Por último recordad que esto no sustituye a ningún médico, son unos simples consejos que a mi me funcionan (y no solo a mi, lo comparto bastante con el grupo de conocidos y amigos,incluso con mi pareja). Pero si teneis alguna duda, lo que teneis que hacer es ir a consultar a vuestro médico de cabecera, porque es él/ella quien realmente os conoce y quien mejor podrá aconsejaros.

Si alguno lo probáis ya me contaréis que tal, yo estoy en ello, y ya os iré contando. Pero de momento, he perdido un par de kilitos en un par de meses, que poco a poco, hacen la diferencia.

(En esta ocasión no pincheis, que no hay bibliografía. Como he dicho, son consejos personales. Y en la próxima, ya veremos, que estoy en investigación del método :P)

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